Conectados

Tenemos 1 invitado conectado(s)

Ingresar



Siguenos en Facebook

.


Sabias Que...

Los estudios realizados a mujeres que tuvieron relaciones sexuales frecuentemente durante la gestación, tienen bebes más seguros, tranquilos y felices.

Hábitos y Costumbres PDF Imprimir E-mail

Los hábitos son un conjunto de costumbres, de prácticas que se forman, en general, cuando una persona hace algo de la misma manera y en el mismo lugar una y otra vez, hasta que lo realiza automáticamente sin esfuerzo o planeación.  Una costumbre es un hábito adquirido por la práctica frecuente de un acto.

Existen muchos tipos de hábitos y costumbres que vamos aprendiendo y acumulando a lo largo de nuestra vida, de los cuales, pocas veces cuestionamos el porque los estamos llevando acabo, y muchas veces nos llegan a causar conflicto o frustración por el simple hecho de realizar algo que no nos satisface, y que simplemente no alcanzamos a comprender, únicamente lo llevamos acabo porque lo aprendimos en casa, porque los demás lo hacen o porque así nos enseñaron que se hacen las cosas, y esto va desde cosas simples y sencillas como  la forma de amarrarnos las agujetas, cosas mas complejas como procesos en nuestros trabajos o técnicas de estudios hasta permitir situaciones que nos pueden afectar física, emocional y psicológicamente como abusos por parte de la familia, amigos o pareja.

 

Hay que atrevernos a hacer cambios en nuestras vidas, romper paradigmas, cuestionarnos cosas, aprender, averiguar, sobre todo no conformarnos.  ¿Cuántas veces al día hacemos cosas como autómatas porque así vimos que las hacían nuestros padres o ni sabemos bien en donde pero “dicen que esa es la forma”?.  Probablemente sea una de las maneras, pero no es la única.

 

Si vamos por la vida como caballos de carreras, sin poder tener una visión periférica de todo el panorama, solo viendo hacia el frente, corriendo despavoridos para alcanzar una meta a la que nos guía alguien más, jamás podremos desplegar toda nuestra creatividad, tendremos un pensamiento cuadrado en que no veremos áreas de oportunidad, de aprendizaje o crecimiento.

 

Cuenta una historia japonesa que hubo un Gran Maestro zen, responsable del monasterio de Mayu Kagi, el Maestro tenía un gato que era su verdadera pasión en la vida; tanto era así que durante las lecciones de meditación mantenía a su lado a su gato, para disfrutar al máximo de su compañía.

 

 

Cierta mañana, el Maestro (que ya estaba muy mayor) apareció muerto.  El discípulo más aventajado ocupó su lugar, “¿Qué vamos a hacer con el gato?” le preguntaron los otros monjes.  En homenaje al recuerdo de su antiguo guía, el nuevo Maestro decidió permitir que el gato continuase presente en las clases de meditación zen.

 

Algunos discípulos de monasterios vecinos, que viajaban mucho por la región, descubrieron que en uno de los más prestigiosos templos de la zona un gato participaba en las meditaciones. La noticia empezó a correr.

 

Transcurrieron muchos años.  El gato murió, pero los alumnos del monasterio estaban tan acostumbrados a su presencia que se hicieron con otro gato.  Mientras tanto, otros templos empezaron a introducir gatos en sus sesiones de meditación: pensaban que el gato era el verdadero responsable de la fama y de la calidad de la enseñanza de Mayu Kagi y se olvidaban de que el antiguo Maestro había sido un excelente instructor.

 

Pasó una generación y empezaron a surgir tratados técnicos sobre “La importancia del gato en la meditación zen”. Un profesor universitario desarrolló una tesis (aceptada por la comunidad académica) que defendía que el felino tenía la capacidad de aumentar la concentración humana y eliminar las energías negativas.

 

Y de esta manera, durante todo un siglo, se consideró al gato como parte esencial en el estudio del budismo zen en aquella región.

 

Hasta que apareció un Maestro que tenía alergia al pelo de los animales domésticos y que decidió prescindir del gato en sus prácticas diarias con los alumnos.  Se produjo una gran reacción en contra, pero el Maestro se mantuvo firme en su decisión.  Como este era un excelente instructor, los alumnos continuaban con el mismo buen rendimiento en sus estudios, a pesar de la ausencia del gato.

 

Poco a poco, los monasterios (siempre en busca de nuevas ideas y ya cansados de tener que alimentar a tantos gatos) fueron eliminando a los gatos de las clases.  Al cabo de veinte años empezaron a aparecer nuevas tesis revolucionarias con títulos tan convincentes como “La importancia de la meditación sin gato” o “Equilibrando el universo zen apenas con el poder de la mente, sin ayuda de animales”.

 

Transcurrió otro siglo, y el gato salió por completo del ritual de meditación zen de aquella región.  Pero habían hecho falta doscientos años para que todo volviese a la normalidad, ya que a nadie le dio por preguntarse, durante todo este tiempo, por qué el gato estaba allí.

 

¿Cuántas veces no hemos actuado así, cuantas veces hasta creamos Leyendas urbanas de algo que desconocemos,  solo porque “eso dicen”, “eso cuentan” o “es que así es como se ha hecho desde tiempos inmemorables y así debe de ser”, cuantas veces no investigamos el porque o como y solo ejecutamos las cosas por costumbre?

 

Rompamos paradigmas, hábitos y costumbres, es hora de atrevernos a cuestionar las cosas para que cada acción que llevemos a cabo sea por convicción propia, y no solamente porque así es como lo dictan las “reglas” y no hay mas.

Alejandrina

 
Banner

Que Hora Es?

Compartenos

Encuestas

Como Te Enteraste de Nosotros
 

Visitas

mod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_counter
mod_vvisit_counterHoy25
mod_vvisit_counterAyer89
mod_vvisit_counterEsta Semana426
mod_vvisit_counterSemana Pasada497
mod_vvisit_counterEste mes1727
mod_vvisit_counterEl mes pasado3253
mod_vvisit_counterGeneral116818